4 de abril de 2013

Recuerdos-



 Otra vez un rayo de luz le pega en la cara. Se ha quedado dormido leyendo una novela de Griselda Gambaro, pero esta vez,  salta de la cama. Su amigo Pablo lo espera en el Tortoni. Ya son las 9.
Luis se afeita… se ducha sin cantar… se viste y cuando se da cuenta el ascensor se detiene en la planta baja. Solo han transcurrido 16 minutos. Hace muchísimo calor, toma un colectivo hasta Primera Junta y allí se deja tragar por la multitud que baja por la escalera del subte que lo llevará hasta la Avenida de Mayo.
Los destartalados coches del subte son los mismos que lo llevaban al colegio primario,  y exhalan al andar el perfume y  la misma música crujiente de sus maderas. Entonces, Luis recuerda la primera vez que viajó solo, a los nueve años, desde la casa de sus amigos hasta la estación Pasco donde lo esperaban su mamá y su hermana. ¡La primera gran hazaña de su vida!
Se sienta y mira a la gente que lo rodea, es el coche del conductor y dos niños viajan sentados frente a la gran ventana mirando cómo la formación va devorando las vías y se vé, son él y su hermana ubicados en ese lugar privilegiado sintiendo lo mismo que estos pequeños del siglo XXI…”

Fragmento del capítulo 10 de la novela “Don Luis”. Por Diego Tillous (tallerista de Palabra Viva)